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Banxico debe resistir la tentación de recortar tasas en un contexto de inflación subyacente elevada

La desaceleración de la inflación general a 3.55 % anual en la primera quincena de julio, por debajo del pronóstico del mercado, podría parecer una señal verde para empezar a reducir la tasa política de Banxico. Sin embargo, según Jonathan Heath, subgobernador del banco central, ese descenso no es motivo suficiente para flexibilizar la política monetaria. La razón: la inflación subyacente se mantiene obstinadamente por encima del 4.2 %, lejos del objetivo del 3 % ±1 % que persigue la autoridad.

La inflación no subyacente —aquella impulsada por precios volátiles de alimentos y combustibles— ha caído, pero no por acción de Banxico. Esa variación conduce a señales engañosas: una lectura general favorable que no refleja la verdadera trayectoria de mediano plazo. Heath acierta al apuntar que la subyacente es el componente más sensible a la política monetaria y debe ser el foco principal para evaluar cualquier relajación.

Además, el hecho de que Heath fuera el único de los miembros de la Junta de Gobierno que votó por mantener la tasa de referencia en 8 % —mientras los otros apoyaron un cuarto recorte consecutivo— subraya la necesidad de prudencia ante señales mixtas.

Aunque la mayoría del mercado anticipa un descenso adicional de 25 puntos base en la próxima reunión del 7 de agosto, esta expectativa podría estar basada en el malentendido de que toda la inflación está en baja. En realidad, es la subyacente la que aún exige atención y tiempo para confirmar una tendencia clara a la baja.

En ese sentido, mantener la tasa en la próxima reunión no sería solo una postura cautelosa, sino responsable. Accionar con base en una caída parcial y volátil puede terminar deshaciendo avances en el control de precios. Es preferible dar tiempo al tiempo y esperar señales de consolidación en la variable más relevante.

En este escenario, donde la inflación general cede impulsada por factores transitorios —pero la subyacente sigue estancada— Banxico debe privilegiar la estabilidad y resistir la presión de recortar tasas prematuramente. Solo una reducción bien fundamentada y sostenida —no coyuntural— puede preservar la credibilidad del banco central y garantizar resultados consistentes en materia de inflación.