Ciudad de México da un paso adelante: leyes que reconocen a los animales como miembros plenos de la familia
La Ciudad de México está viviendo una verdadera revolución legal en torno al reconocimiento de los animales de compañía como seres sintientes, dotados de dignidad y derechos. Más allá de simples reformas, estas nuevas normativas marcan un antes y un después en la manera de concebir la convivencia entre humanos y sus compañeros peludos.
Un entorno más seguro y responsable
Recientes reformas a la Ley de Protección y Bienestar de los Animales en CDMX enfatizan la obligación de quienes cuidan animales de usar correas, bozales adecuados cuando sea necesario, y recoger los desechos. El incumplimiento puede conllevar sanciones que van desde multas de aproximadamente 2,280 a 3,257 pesos o arresto de entre 24 y 36 horas, según el artículo 66 de la ley vigente.
Estas medidas son más que normativas: fomentan prudencia, civilidad y responsabilidad, contribuyendo a una convivencia más armoniosa en el espacio urbano y reconociendo que el bienestar animal importa.
Por una familia con patas: custodia legal para perrhijos
Quizás la reforma más emblemática es la llamada ley “¿Con quién se queda el perro?”, aprobada el 19 de agosto de 2025 por unanimidad en el Congreso de CDMX. Esta norma reconoce que, ante un divorcio o separación, las mascotas ya no son objetos, sino integrantes de la familia. Se establece un régimen de custodia, manutención y visitas, similar al de los hijos menores.
Es una jurisprudencia inédita en México. Ahora los jueces deben evaluar quién ofrece condiciones más estables, afectivas y prácticas para los lomitos. Esto protege su estabilidad emocional y reduce el riesgo de abandono.
Comunidad que cuida: animales como patrimonio colectivo
Otra reforma clave reconoce legalmente a los “animales comunitarios”: perros y gatos que viven en espacios públicos y son alimentados y cuidados por vecinos. La nueva normativa protege su permanencia en esos entornos, promoviendo su esterilización, atención veterinaria, educación comunitaria y cuidado integral.
Además, la Agencia de Atención Animal (AGATAN) y el Registro Único de Animales de Compañía (RUAC) —una suerte de “CURP para mascotas”— consolidan una estructura institucional más robusta para el cuidado, seguimiento y bienestar de los perrhijos.